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La mayoría de las empresas revisan su contabilidad todos los meses, analizan ventas, costes, márgenes, tesorería o impuestos. Sin embargo, muy pocas dedican el mismo tiempo a revisar algo que puede poner en peligro todo lo anterior: sus riesgos.

Y no hablamos únicamente de incendios o robos, hablamos de preguntarse si el negocio que hoy existe sigue siendo el mismo que el que aseguramos hace tres, cinco o diez años.

Los riesgos evolucionan al mismo ritmo que las empresas, y van cambiando cuando aumenta la facturación, cuando se incorpora nueva maquinaria, cuando se digitalizan procesos, cuando se contrata personal o cuando un cliente empieza a representar una parte importante de los ingresos.

Por eso conviene hacerse, al menos una vez al año, cinco preguntas muy sencillas.

1.- ¿Qué ocurriría si mañana mi actividad tuviera que detenerse durante una semana?

Muchas empresas sobreviven gracias a una cadena de funcionamiento que parece invisible… hasta que se rompe. ¿Cuánto costaría una semana sin producir? ¿Y un mes? ¿Podrían mantenerse salarios, alquileres, préstamos o compromisos con clientes?

Debemos darnos cuenta que esta no es una pregunta sobre seguros, es una pregunta sobre continuidad empresarial.

2.- ¿Ha cambiado mi empresa desde que contraté la póliza?

La respuesta suele ser sí. Más empleados, más equipos, más ventas, operaciones y mercancías, tambiñen más facturación… y por tanto más responsabilidades. Sin embargo, muchas pólizas siguen describiendo una empresa que ya no existe en la actualidad.

3.- ¿Dependo demasiado de una sola persona, cliente o proveedor?

A veces el mayor riesgo no está en un incendio o un robo, está en que una sola única persona conozca todos los procesos críticos; o en que un cliente represente el 40 % de la facturación. O también en que un proveedor sea prácticamente insustituible.

Identificar esas dependencias permite empezar a reducirlas antes de que se conviertan en un problema.

4.- ¿Conozco realmente qué cubre y qué no cubre mi seguro?

Es una pregunta incómoda, y precisamente por eso conviene hacerla. Muchos empresarios descubren las limitaciones de su póliza cuando ya existe un siniestro, pero en ese momento ya no hay margen para modificar nada.

5.- Si hoy empezara mi empresa desde cero… ¿contrataría exactamente las mismas coberturas?

La respuesta sería “probablemente no”, y esa respuesta ya dice mucho. Porque una revisión de riesgos no consiste en contratar más seguros, consiste en comprobar si la protección sigue teniendo sentido para la realidad actual del negocio.

Las empresas más sólidas no son las que nunca tienen problemas, son las que los detectan antes que los demás.

Por tanto, revisar el programa de seguros una vez al año suele requerir mucho menos tiempo del que imaginamos y puede evitar decisiones muy costosas en el futuro. Si hace tiempo que nadie analiza contigo cómo ha evolucionado tu empresa, quizá ha llegado el momento de hacerlo. Contacta con nuestros asesores, especialistas en empresa, de Quality Brokers, y lo revisamos juntos, sin compromiso.

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